Betsy: la cerveza creada para beberse a 10.700 metros de altura

Beber una cerveza en tierra firme no es lo mismo que hacerlo durante un vuelo. A gran altura, factores como la presión de cabina, la baja humedad y los cambios fisiológicos del cuerpo humano alteran de forma directa la percepción del sabor y el aroma. Considerando ese escenario, nació Betsy, una cerveza desarrollada específicamente para ser consumida a 10.700 metros de altitud.

Betsy no es un concepto ficticio ni una prueba experimental, sino una cerveza real creada en Hong Kong, como parte de un proyecto impulsado por la aerolínea Cathay Pacific, en colaboración con una cervecería local. Su desarrollo respondió a una necesidad concreta: ofrecer una cerveza que mantuviera su carácter sensorial cuando se consume durante un vuelo comercial.

Esta cerveza fue incorporada al servicio a bordo de Cathay Pacific en vuelos seleccionados, como parte de su propuesta gastronómica, convirtiéndose en una de las primeras cervezas diseñadas específicamente para el entorno aéreo.

Cómo afecta la altitud a la percepción del sabor

Durante un vuelo comercial, la cabina se presuriza a un nivel equivalente a estar a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar. En ese entorno:

  • El olfato se reduce de forma significativa
  • El dulzor y el amargor se perciben con menor intensidad
  • Los aromas se vuelven menos evidentes

Esto provoca que bebidas diseñadas para consumo en tierra resulten planas o apagadas cuando se sirven en el aire. Betsy fue creada teniendo en cuenta estos cambios sensoriales desde el inicio de su formulación.

Una cerveza formulada para el entorno aéreo

Betsy corresponde a una pale ale, pero con una receta ajustada específicamente para el consumo en vuelo:

  • Mayor nivel de carbonatación, que ayuda a estimular las papilas gustativas en un ambiente presurizado.
  • Uso de ingredientes aromáticos intensos, como cáscara de mandarina de Hong Kong y fruta conocida como “ojo de dragón”, pensados para mantenerse perceptibles pese a la reducción del olfato.
  • Presencia de maltas tostadas, que aportan notas suaves de caramelo, galleta y toffee.
  • Amargor equilibrado, diseñado para seguir siendo reconocible sin resultar dominante.

El resultado es una cerveza que conserva carácter y expresividad incluso a gran altura, donde muchas otras pierden definición.

El origen del nombre Betsy

El nombre Betsy rinde homenaje al Douglas DC-3, el primer avión que formó parte de la flota de Cathay Pacific. Este modelo marcó el inicio de las operaciones de la aerolínea y se convirtió en un símbolo de sus primeros años de vuelo.

La cerveza adopta ese nombre como un guiño directo a la historia de la aviación y a la relación entre el acto de volar y la experiencia a bordo.

Sobre el consumo de cerveza en aviones

El consumo de bebidas alcohólicas durante un vuelo solo está permitido cuando es autorizado por la aerolínea y su tripulación. Las normas pueden variar según la compañía, el tipo de vuelo y las regulaciones de seguridad vigentes.

En general, el consumo de alcohol propio, no servido por la aerolínea, suele estar restringido o prohibido. Betsy fue desarrollada específicamente para formar parte del servicio oficial a bordo de Cathay Pacific, y su consumo se enmarca dentro de ese contexto regulado.

Este punto es clave para entender que la cerveza no promueve el consumo libre de alcohol en vuelo, sino que fue pensada como parte de una experiencia controlada y autorizada.

Una cerveza pensada para el cielo

Betsy no fue concebida como una cerveza genérica ni como un ejercicio conceptual. Es una cerveza real, desarrollada en un contexto específico y destinada a un entorno concreto: el aire.

Su razón de existir está directamente ligada a las condiciones del vuelo y a cómo el cuerpo humano percibe sabores a gran altura. Cada aspecto de su formulación responde a ese desafío.

Es una cerveza diseñada para acompañar la experiencia de viajar, donde el contexto define completamente su sentido.